Incluimos a continuación la Declaración de la Cumbre Social de Salamanca, cuyo acto constituyente tuvo lugar el pasado 6 de septiembre en el centro municipal Julián Sánchez "El Charro". El primer objetivo de esta plataforma no es otro que movilizar a la ciudadanía salmantina para que se sume a la cita reivindicativa nacional que tendrá lugar el próximo sábado día 15 de septiembre. La Agrupación Local de Izquierda Republicana se suma a la Cumbre Social Provincial.
DESCARGAR EN PDF
Desde el convencimiento de la necesidad de unidad, compromiso y voluntad de cambio, constituimos en Salamanca la Cumbre Social Provincial. Las organizaciones firmantes de este manifiesto, partimos de una premisa básica, la unidad de acción para el cambio político, económico, social y laboral que se está imponiendo en nuestro país, en nuestra región y en nuestra provincia, al margen de los programas electorales propuestos y a espaldas de la ciudadanía. Porque creemos y defendemos firmemente otra forma de hacer política, por el empleo, por nuestro tejido industrial, por nuestros servicios públicos, por la calidad de vida de nuestras familias y de las personas, esta Cumbre Social de Salamanca nace por la necesidad de parar y hacer ver a nuestras administraciones y gobiernos, que otro rumbo más social y solidario es posible y debe llevarse a cabo a través de una nueva consulta, por haber cambiado el compromiso electoral.
Cuando en la segunda mitad de 2008, la economía productiva de Estados Unidos y Europa se empieza a contagiar del enorme fraude iniciado en el sistema bancario norteamericano con la emisión de unos sofisticados productos financieros por valor de billones de dólares, los dirigentes políticos europeos no se pusieron de acuerdo sobre el impacto de la crisis. Unos y otros desoyeron las iniciativas de voces autorizadas de la economía y fundamentalmente del movimiento sindical, exigiendo otra política para salir de la crisis y medidas para la reactivación económica, el empleo y la cohesión social.
Después de vagas promesas de inversión pública dirigida a activar la creación de empleo, los mandatarios de todo el mundo abrazaron la misma política que había provocado la crisis: fuerte desregulación de derechos, incompatibilidad entre el Estado social y el equilibrio de las cuentas públicas, y máxima prioridad para contener el déficit en el menor tiempo posible.
Tras cuatro años de liberalismo en estado puro el resultado no admite dudas: más crisis, más recesión, más desempleo, menos cohesión social, menos Estado e incremento sostenido de la injusticia y la exclusión social. La política y la democracia empezaron a ser derrotadas por la economía especulativa y los mercados financieros.
Leer más...