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Izquierda Republicana contra el ataque a los pensionistas

Izquierda Republicana se moviliza y llama a la ciudadanía a participar en las movilizaciones convocadas para el día 17 de diciembre por toda España contra los recortes en las pensiones decididos por el gobierno de Rajoy.

La no revalorización de las pensiones, además de ser posiblemente inconstitucional y un nuevo incumplimiento del programa electoral del PP, supone un agravamiento de la ya de por sí debilitada situación económica que atraviesan los nueve millones de pensionistas que hay en España y les deja en una coyuntura muy delicada dado el escaso importe de las pensiones y el alto porcentaje de las mismas que son de cuantía mínima.

Esta medida es ineficaz e injusta ya que sigue en la muy errónea línea de las políticas de austeridad que no hacen más que ahondar la crisis del sistema capitalista en la que nos encontramos desde hace varios años. La retirada de varios miles de millones de euros de circulación, que los pensionistas dedican muy mayoritariamente al consumo, acentuará la destrucción de empleo y la caída de la demanda, ya en valores raquíticos.

La situación de los pensionistas se ve agravada por otras medidas tomadas por el ejecutivo como los recortes efectuados en la ley de dependencia, el copago sanitario, la escalada del precio de la electricidad y la subida del IVA. Así, el gobierno está hundiendo  la capacidad adquisitiva y el nivel de vida de los pensionistas, haciendo que sufran profundamente los efectos de una crisis de la que no son culpables.

Por todo ello, Izquierda Republicana apoya las movilizaciones convocadas contra esta nueva agresión del gobierno del Partido Popular, gobierno que actúa ilegítimamente instrumentalizando al estado para llevar a cabo una transformación neoliberal del país. Debemos expresar en la calle, de manera clara y contundente, que no vamos a tolerar este atropello.

Izquierda Republicana
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Manifestación contra el pensionazo

La manifestación será el sábado 19 de febrero, a las 19 horas., partirá de la Plaza de Anaya.
Convocan : Partido Comunista de España, Juventudes Comunistas, CGT, CEA, INNOVA, Acción Antifascista y Corriente Roja.

La Agrupación Local de Izquierda Republicana apoya esta manifestación y anima a la ciudadanía salmantina a acudir a la misma en defensa de sus derechos sociales frente a la permanente agresión de los poderes economicos y financieros apoyados por el gobierno.




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Recortes injustos, democracia cuestionada


El anuncio de recortes en el gasto público efectuado ayer por parte del Presidente del Gobierno viene a suponer la confirmación de la victoria absoluta de las tesis neoliberales en nuestro país apoyándose en las instituciones financieras internacionales (como el FMI y los mercados de deuda) así como en los mensajes enviados desde la Unión Europea. Es evidente que el gobierno español ha cedido de forma irresponsable y se ha sumado al carro de los que cargan el peso de la crisis en los sectores más débiles de la sociedad mientras que los beneficiarios de las sucesivas burbujas permanecen a salvo de cualquier inquietud.

Injusto es el recorte de los salarios de los empleados públicos en una media del 5% cuando hasta hace sólo unos meses se nos decía que se mantendría su poder adquisitivo y que ni siquiera se planteaba la congelación salarial. Hacen mal algunos sectores sociales en alegrarse de este recorte puesto que se trata de un medida ejemplificadora y muchos empresarios van a disponer de una referencia en su negociación al ver el comportamiento del gobierno con sus empleados. Eso por no hablar de los efectos que pueda tener esta disminución de ingresos de muchas familias en el crecimiento económico y en la recaudación fiscal.

También supone una grave injusticia el hecho de que la mayor parte de las pensiones de nuestros mayores no vayan a ser actualizadas de acuerdo con el incremento del IPC. Se trata de un sector con graves dificultades económicas debido a que la mayor parte de las pensiones son de cuantías ínfimas teniendo que soportar estrecheces para llegar a fin de mes.

Injusto es que se retire tras escasos años de aplicación el llamado “cheque-bebé”, una de las pocas medidas, ya de por si bastante insuficiente, de ayuda a las familias. Su implantación de modo lineal, otorgando la misma ayuda sin atender a los ingresos ya fue errónea pero el gobierno vuelve a equivocarse en su eliminación para todas las madres.

Finalmente, se remata la injusticia haciendo recaer los recortes del gasto público en los beneficiarios de la Ley de la Dependencia, aun insuficientemente implantada.

El gobierno socialista ha optado por las recetas más fáciles servidas por las cocinas del neoliberalismo. Todo para “tranquilizar” a unos mercados cuya voracidad es insaciable, lo que supone que los recortes muy probablemente no se quedarán ahí. Es fácil que próximamente volvamos a escuchar amenazas respecto a las pensiones y que se articule una reforma laboral gravemente perjudicial para los intereses de los trabajadores.

Nada se ha concretado con respecto a la posibilidad de elevar los ingresos de las arcas públicas mediante una persecución decidida del elevado fraude fiscal, la elevación de los tramos del IRPF de las rentas más altas, la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio,… entre otras posibles medidas. Parece que nos quiere molestar a las grandes empresas y fortunas que con crisis o sin ella siguen mostrando cuantiosos beneficios.

Llama la atención el contraste entre la generosidad del gobierno con bancos y cajas cuando estos se vieron apurados por sus pésimas decisiones inversoras hace escasos meses con el rigor que se aplica a una gran parte de los ciudadanos que no tuvieron ninguna culpa de la incubación de la actual crisis.

Por otra parte, parece claro que en lo que respecta a las políticas económicas, los españoles no somos soberanos a la hora de tomar decisiones. Los mandatarios de la UE, EEUU y las instituciones financieras internacionales son las que marcan su particular modo de que salgamos de la crisis. Ni nuestro gobierno ni el parlamento, fruto de la voluntad popular, parecen tener margen de maniobra. Los ciudadanos debemos cuestionarnos si lo que vivimos en España es una democracia real o virtual. Nuestro gobierno no puede ser el títere de intereses particulares de grandes empresas, fondos de inversiones, bancos,…

Reiteramos desde Izquierda Republicana la necesidad de buscar un nuevo modelo económico y social alternativo que supere el actual sistema capitalista. Esta no es una crisis más. Revela las graves carencias del capitalismo para responder a las demandas de la sociedad. Sus recetas van en el camino de empobrecer a la gran mayoría de los ciudadanos y abrir un abismo social cuyas repercusiones pueden ser muy graves.

Asimismo queremos insistir en que las decisiones sobre políticas económicas no pueden quedar en manos de organismos e instituciones no elegidos por los ciudadanos y cuya presunta independencia es bastante cuestionable a la luz de su actuación en esta crisis.


Ramón García Hernández
Comisión de Economía y Mundo Laboral
Izquierda Republicana
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Pensiones y reforma laboral: No más pasos atrás.


En las últimas semanas, la excusa de la crisis económica y sus funestas consecuencias tanto en el terreno laboral como económico ha servido de cobertura para que desde el neoliberalismo triunfante se exijan mayores sacrificios a la clase trabajadora. Hablan de ajuste utilizando su piadoso lenguaje pero de lo que se trata es de que la mayoría de los ciudadanos, que no se benefició de las sucesivas burbujas financieras, tenga que apechar con las consecuencias de los excesos. De momento ya se esta viendo la crudeza de esos ajustes en forma de incremento desorbitado del paro, que ya supera la cifra de cuatro millones de personas en nuestro país.

Pero los sacerdotes de la religión capitalista no se conforman. El presidente del gobierno acudió a la cumbre de Davos y volvió con el encargo de seguir recortando el gasto público con la amenaza de que si no cumplía, la deuda española encontraría dificultades para ser financiada en los mercados especulativos. De este modo, nos encontramos con la propuesta de retrasar la edad de jubilación hasta los 67 años, el aumento del periodo de cálculo de las pensiones, un recorte del gasto público por importe de 50.000 millones de euros y una reforma laboral cuyo calado no se acaba de perfilar pero que indudablemente supondrá un recorte en los derechos de los trabajadores.

En la propuesta sobre las pensiones se han alegado una serie de motivos demográficos y de sostenibilidad del sistema que son bastante discutibles teniendo en cuenta hasta hace escasas fechas, desde el gobierno se nos aseguraba la gran fortaleza del sistema de Seguridad Social (superávit, Fondo de Reserva…) que garantizaba las pensiones. Estos bandazos dan a entender claramente que a los ciudadanos se les miente según conviene y no se le aportan los datos que les permitan tener un juicio adecuado sobre cuestiones importantes para sus vidas. Evidentemente se debe asegurar el sostenimiento del sistema de pensiones actual basado en la solidaridad intergeneracional y es probable que haya que ajustarlo a las nuevas expectativas en cuanto a esperanza de vida o evolución de la población activa pero también hay que apuntar que las pensiones pueden ser financiadas por otras vías que no sean las cotizaciones sociales. Por otra parte, detrás de este cuestionamiento del sistema público subyace el propósito nada oculto de fomentar los fondos privados de pensiones con los que los mercados financieros engrasan su maquinaria especulativa con resultados nefastos en muchas ocasiones para los ciudadanos que los contratan.

En cuanto a la reforma laboral, ya apuntábamos en nuestro documento sobre despidos y beneficios, que esta expresión es la forma amable de llamar al abaratamiento del despido y al recorte de derechos laborales. Con la globalización, es sumamente fácil para muchas empresas trasladar su producción a los países más dispuestos a rebajar los derechos de los trabajadores y el uso de esa presión les facilita la consecución de mayores beneficios a costa de la reducción de los salarios. Los sindicatos mayoritarios deben abandonar sus tibias posiciones al amparo de las subvenciones públicas para cumplir el papel que se supone que deben cumplir frente a la ofensiva de las grandes organizaciones empresariales.


Por lo que se refiere a los recortes en el gasto público, es claro que desde las Administraciones Públicas se debe ejemplificar y proceder con la mayor austeridad y rigor pero todo ello teniendo en cuenta que el gasto social es en este momento más necesario que nunca. En este aspecto, no podemos dejar de criticar como republicanos la opacidad y despilfarro que caracterizan las cuentas de la casa real. No hay que olvidar las posibilidades de aumentar los ingresos públicos mediante un sistema tributario verdaderamente progresivo y un decidido esfuerzo para combatir de forma efectiva el fraude fiscal.

Después del anuncio de estas medidas, se ha levantado una notable oposición tanto política como social y el gobierno, aparentemente, ha comenzado a titubear. Pero los ciudadanos no podemos dejarnos engañar. Los mercados van a seguir utilizando todos los medios a su alcance para conseguir sus fines. Al igual que amenazaron con el colapso financiero si no se aportaba dinero público a los bancos, ahora toca profetizar terribles desastres si no se recortan los derechos sociales. Para ello se sirven de numerosos “expertos” que desde sus tribunas ilustran y justifican sus exigencias. Todo ello es ejecutado por unos gobiernos incapaces de mantener las convicciones por las que han sido elegidos por los ciudadanos. En el caso de España, nos encontramos con un gobierno socialista que, pretendiendo ser de izquierdas, no duda en ejecutar políticas neoliberales como lo hizo en su día el Partido Popular.

El chantaje es permanente en el sistema capitalista. Si los ciudadanos, asustados, seguimos dando pasos para atrás en la defensa de nuestros derechos terminaremos cayendo al precipicio. No debemos de pensar de modo egoísta buscando soluciones individuales a costa de la desgracia de los otros. Estaremos haciendo el juego al sistema y los que piensen que se han librado terminaran siendo igualmente víctimas de la exclusión social.

Desde Izquierda Republicana pensamos que esta crisis nos da la oportunidad de elegir, de salir de unas dinámicas perversas cuyos efectos estamos viviendo día a día en nuestra familia, nuestros amigos, nuestros vecinos… No podemos permitir que nuestro futuro se decida en las mesas de unos poderosos a los que no hemos elegido. Este sistema está agotado y es cada vez más cruel con los más débiles; demos un paso al frente en dirección a otro futuro más justo, más libre y más solidario.

Ramón García.
Comisión de Economía y Mundo Laboral de
Izquierda Republicana.
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